Hablar de los Monjes Shaolin en China es hablar de uno de los lugares más míticos de toda Asia.
Durante décadas, el Templo Shaolin fue conocido en todo el mundo gracias a películas, documentales, videojuegos y dibujos animados que mostraban a estos legendarios monjes guerreros dominando artes marciales imposibles. Pero detrás de toda esa fama existe un lugar real, cargado de historia, espiritualidad, budismo y cultura china.
Ubicado en Dengfeng, en la provincia de Henan, el Monasterio Shaolin no es solamente un templo budista: es uno de los centros culturales más importantes de China y un destino imprescindible para quienes desean conocer el lado más histórico y espiritual del país.
Después de recorrer varias ciudades chinas, finalmente tuve la oportunidad de cumplir uno de mis sueños de infancia: conocer el lugar donde viven y entrenan los famosos monjes shaolin.
Quiénes son realmente los monjes shaolin
Los monjes shaolin pertenecen al budismo chan, conocido en Japón como budismo zen. A lo largo de la historia, el monasterio desarrolló sistemas de entrenamiento físico y espiritual que terminaron convirtiéndose en el famoso kung fu shaolin.
Sin embargo, más allá de las artes marciales, los monjes shaolin dedican gran parte de su vida a:
- meditación,
- disciplina,
- estudio budista,
- entrenamiento físico,
- control mental.
El kung fu shaolin no nació solamente como combate, sino también como una práctica espiritual y de fortalecimiento corporal.
Mi experiencia visitando a los monjes shaolin en Dengfeng
Después de mi visita a la ciudad de Wuhan, me tomé un tren hacia el norte, llegando a la provincia de Zhengzhou, capital de Henan. La idea no era visitar dicha capital, sino hacer un trasbordo en bus interzonal desde allí hasta el municipio de Dengfeng, al suroeste. Uno de mis sueños desde chiquito siempre fue conocer a los monjes shaolin ya que los veía en dibujos animados por televisión y había escuchado historias sobre ellos. Y es allí, en Dengfeng, donde los iba a encontrar.
El viaje en bus fue de unas 2 horas y compré el ticket en la terminal de buses al lado de la terminal de tren de Zhengzhou, unos 5 dólares. Al llegar me hospedé en un pequeño hotel local a las orillas del Songyang Academy, una de las cuatro grandes academias de educación superior de la antigua China, junto a las sierras que rodean la zona. Si bien solo me quedé 2 días y no me dio el tiempo de visitar muchos lugares, pude disfrutar de lo que es el interior de China, la calidez de su gente y la paz y la tranquilidad con la que se vive.
Al día siguiente me dirigí hacia el Monasterio Shaolin, con mucha expectativa y con ganas de poder al menos ver a un monje en acción. Este lugar es un complejo en las montañas, lleno de historia, templos y espacios relevantes para la región los cuales hay que visitar. Estuve desde temprano por la mañana hasta la tarde, ya que no queda en el centro del municipio, sino que hay que tomar un taxi y dirigirse hacia las sierras, a unos 20-30 minutos.
Al llegar al Monasterio Shaolin, te encontrás primero con una gran plaza de acceso rodeada de montañas. La entrada principal es la Puerta de Montaña (山门, Shānmén), donde podés ver la famosa placa con los caracteres dorados y las estatuas de Buda Maitreya (el Buda sonriente) y el guardián Weituo.
Avanzando unos pasos llegás al Salón del Rey Celestial (天王殿, Tiānwáng Diàn), con las coloridas estatuas de los cuatro reyes celestiales. Continuando, el edificio más grande e importante es el Salón de Buda (大雄宝殿, Dàxióng Bǎodiàn), el centro ceremonial con tres enormes estatuas de Buda sentadas.
Más adentro está el Salón de Sutras (藏经阁, Cángjīng Gé), la antigua biblioteca de escrituras budistas y textos marciales. Dentro del mismo complejo, no te podés perder la Sala de Entrenamiento del Estilo Libre (千佛殿, Qiānfó Diàn), un salón con impresionantes murales de los 500 arhats y marcas profundas en el suelo de piedra causadas por el entrenamiento marcial de los monjes a lo largo de los siglos. También en este lugar, durante diferentes horarios, se realizan shows de artes marciales, en donde los monjes que estudian allí demuestran sus habilidades (y por suerte pude verlos).
Saliendo del recinto principal del templo y caminando un poco hacia los cerros laterales, llegás al famoso Bosque de Pagodas (塔林, Tǎlín), un cementerio con más de 240 pequeñas pagodas de ladrillo de distintas épocas, donde están enterrados grandes maestros shaolin.
Si subís un poco por el sendero de la montaña, encontrás el Pabellón de la Cueva del Dharma (达摩洞, Dámó Dòng), una pequeña cueva donde según la leyenda Bodhidharma meditó durante 9 años (¡y la subida es bastante empinada!).
Si realmente te interesa toda la mística que rodea a los Monjes Shaolin, definitivamente recomiendo visitar Dengfeng, porque no te va a defraudar.
Cómo llegar a Dengfeng y al Monasterio Shaolin
Desde Zhengzhou
La forma más común es:
- Llegar en tren rápido a Zhengzhou.
- Ir a la terminal de buses cercana a la estación.
- Tomar un bus interurbano hacia Dengfeng.
El viaje demora aproximadamente 2 horas.
Desde Dengfeng al templo
El monasterio no está dentro del centro urbano. Para llegar:
- Taxi.
- Didi.
- Buses turísticos locales.
El trayecto dura unos 20 a 30 minutos.
Vale la pena visitar Dengfeng y el Templo Shaolin?
Definitivamente sí.
Más allá de las películas y la fama mundial, visitar Dengfeng permite conocer una parte mucho más auténtica de China. La combinación entre historia, espiritualidad, montañas, cultura y artes marciales convierte esta experiencia en algo muy difícil de comparar.
Además, al no ser una de las ciudades más internacionales de China, todavía conserva cierta tranquilidad y autenticidad que se pierde en otros destinos turísticos más masivos.
Si creciste viendo historias sobre los monjes shaolin, recorrer este lugar en persona genera una sensación muy especial.



